Ladera sur de Sierra Nevada sobre la Alpujarra almeriense, paisaje que rodea Laujar de Andarax
La ladera sur de Sierra Nevada, desde la que desciende el río Andarax, configura el paisaje que rodea Laujar de Andarax y permite el cultivo de viñedo a más de 900 metros de altitud.

Un reino que terminó aquí

En enero de 1492, Boabdil —Muhammad XII, último sultán nazarí— entregó las llaves de Granada a los Reyes Católicos y aceptó quedarse en las Alpujarras al mando de un señorío. Su residencia elegida fue Laujar de Andarax. La estancia duró apenas unos meses: las presiones de la corte castellana y las revueltas internas entre los mudéjares que quedaban en la zona hicieron insostenible la situación. En 1493, Boabdil cruzó el estrecho hacia Fez. Detrás dejaba el último capítulo político del islam andaluz y, de manera involuntaria, el argumento para que Laujar fuera durante siglos un lugar de memoria para las comunidades moriscas que se resistían a la asimilación.

La sublevación de los moriscos de las Alpujarras entre 1568 y 1571 —reprimida con extrema violencia por don Juan de Austria— convirtió a Laujar en uno de los núcleos del conflicto. La expulsión posterior de los moriscos dejó la comarca casi despoblada; fue repoblada con colonos llegados de Castilla y Andalucía occidental, que traían otras tradiciones agrícolas y otra lengua. La herencia árabe sobrevivió principalmente en los sistemas de regadío: las acequias que abastecen los huertos de la Alpujarra almeriense son en su mayor parte de origen medieval islámico.

A 900 metros sobre el nivel del mar

La altitud de Laujar —entre 900 y 1.000 metros según el punto del término municipal— es inusual en una provincia donde la mayor parte del territorio está por debajo de los 300 metros. La diferencia de temperatura respecto a la costa almeriense puede superar los diez grados en verano, lo que convierte el municipio en una escapada climáticamente distinta dentro de la misma provincia.

El agua es el recurso que explica la economía histórica del lugar. El río Andarax nace en las nieves de Sierra Nevada y atraviesa el término municipal antes de continuar hacia el sur y el este hasta desembocar en el mar cerca de Almería capital. Los huertos que bordean el río, con frutales, nogales y cultivos de huerta, crean un contraste visual intenso con la aridez que domina el resto de la provincia.

El vino que no sale de aquí

La Denominación de Origen Vinos de Almería incluye a Laujar de Andarax como una de sus zonas de producción. A diferencia de las bodegas del Andarax y del Levante almeriense, que producen vinos para mercados nacionales e internacionales, buena parte de la producción de Laujar se consume localmente o se distribuye en circuitos muy limitados.

La variedad más representativa del municipio es el Vijiriega, una uva blanca autóctona de las Alpujarras que casi desapareció durante el siglo XX y que algunas bodegas locales han recuperado. El resultado es un vino blanco de alta acidez, muy diferente al perfil de los blancos atlánticos o mediterráneos que el consumidor habitual conoce. Las condiciones de altitud, con noches frías y días cálidos incluso en verano, producen una maduración lenta que concentra los aromas sin elevar en exceso el grado alcohólico.

Las bodegas que trabajan con Vijiriega en Laujar son pocas y su producción anual es reducida. Comprar una botella en la propia localidad —en el comercio local, en alguna de las bodegas con venta directa— es la forma más fiable de acceder a ella. En los canales de distribución convencionales rara vez aparece.

El casco urbano

El pueblo se organiza en torno a una plaza central con una fuente que data del siglo XVIII y la iglesia parroquial de la Encarnación, construida a finales del siglo XVI sobre los restos de una mezquita. El campanario de la iglesia es el elemento arquitectónico más reconocible del conjunto, visible desde la carretera de acceso.

Las calles del casco antiguo conservan la trama irregular heredada del poblamiento andalusí, aunque los edificios son en su mayoría posteriores a la repoblación del siglo XVII. La arquitectura es austera: paredes encaladas, pocas ventanas a la calle, patios interiores que no se ven desde fuera. El balneario de Sierra Nevada —en el extremo norte del término municipal, junto al nacimiento del Andarax— es un establecimiento con tradición termal que ha tenido funcionamiento discontinuo a lo largo del siglo XX y principios del XXI.

Cuándo y cómo visitar Laujar

La primavera, entre abril y junio, es la mejor época para visitar la Alpujarra almeriense. El contraste entre las nieves tardías de las cumbres de Sierra Nevada y la vegetación en flor del valle del Andarax es máximo en estos meses. Las temperaturas son moderadas para caminar por los caminos que comunican los distintos núcleos de la comarca.

El verano ofrece temperaturas significativamente más frescas que la costa o el interior llano de Almería, lo que convierte a Laujar en una alternativa para quienes buscan escapar del calor sin salir de la provincia. Las jornadas de senderismo por los senderos del Parque Nacional de Sierra Nevada —cuyo límite sur está próximo al municipio— son factibles desde Laujar con una salida temprana.

En otoño, la vendimia de Vijiriega coincide con el período de máximo color en los chopos y álamos del río Andarax. El invierno puede traer nevadas ocasionales al pueblo, algo impensable a veinte kilómetros de distancia, en la costa.

Desde Almería capital, la distancia es de unos 70 kilómetros por la A-348, con un tiempo de trayecto de aproximadamente una hora. No existe transporte público regular que sea práctico para visitas de un día desde la capital.

La Alpujarra almeriense más allá de Laujar

Laujar es la capital administrativa de la comarca pero no el único pueblo con interés. Fondón, Padules, Canjáyar y Ohanes —a lo largo del valle del Andarax— tienen un patrón similar: altitud, acequias de origen medieval y una arquitectura vernácula que se aleja del modelo de la costa. Bédar, aunque técnicamente fuera de la Alpujarra stricto sensu, comparte la misma lógica de pueblo interior de montaña con trazado histórico bien conservado.

La comparación habitual con la Alpujarra granadina —Pampaneira, Bubión, Capileira— funciona en términos de paisaje pero no en términos de turismo: la Alpujarra almeriense recibe una fracción de los visitantes que llegan al lado granadino, lo que tiene como consecuencia directa una menor presión comercial y una experiencia de visita más próxima a la de un pueblo habitado que a la de un destino preparado para el turismo.

Preguntas frecuentes sobre Laujar de Andarax

Los capitulaciones de Granada de 1491 le reconocían a Boabdil el señorío de las Alpujarras —un territorio con varios miles de habitantes mudéjares— a cambio de su abdicación. Laujar era la localidad de mayor entidad de esa zona y contaba con recursos hidráulicos suficientes para sustentar una corte pequeña. La estancia duró menos de dos años: las presiones de los Reyes Católicos, que temían que su presencia pudiera animar las revueltas de los moriscos, y las tensiones internas de la comarca acabaron por hacerla inviable. En 1493 Boabdil partió hacia el norte de África, donde murió en 1527.

La forma más directa es comprar en las propias bodegas del municipio con venta directa al público o en los comercios locales de Laujar. La distribución fuera del pueblo es muy escasa; en bodegas y vinotecas de Almería capital es posible encontrarlo en algunas tiendas especializadas pero sin garantía. Algunos restaurantes de la Alpujarra almeriense lo tienen en carta. La vendimia de Vijiriega se produce habitualmente entre septiembre y octubre.

Un día en Laujar permite recorrer el casco histórico con la plaza central y la iglesia de la Encarnación, visitar alguna bodega con previo aviso, y dar un paseo por los huertos y acequias del río Andarax. Para los que quieren senderismo, la ruta que asciende hacia el Parque Nacional de Sierra Nevada desde el norte del municipio ofrece vistas sobre el valle. La gastronomía local —choto al ajillo, migas de harina, embutidos de la sierra— puede probarse en los bares y restaurantes de la plaza. El recorrido combinado con algún otro pueblo de la comarca, como Fondón o Padules, da para completar bien una jornada completa.

El paisaje es similar —valles profundos, altitud considerable, arquitectura de paredes blancas y tejados de launa— pero el nivel de afluencia turística es muy diferente. La Alpujarra granadina, con pueblos como Pampaneira o Capileira, es uno de los destinos de interior más visitados de Andalucía. La almeriense recibe una fracción pequeña de esos visitantes, lo que implica menos servicios turísticos pero también menos masificación. Para quien busca el paisaje alpujarreño sin el ambiente de destino turístico consolidado, la parte almeriense ofrece una experiencia más tranquila.

El Balneario de Sierra Nevada, situado en el extremo norte del término municipal de Laujar junto al nacimiento del río Andarax, ha tenido una historia de funcionamiento irregular. Antes de planificar una visita específica para usar sus instalaciones termales, conviene verificar directamente su estado de apertura y oferta de servicios. El entorno natural del nacimiento del río, independientemente del balneario, es accesible y tiene interés paisajístico por sí mismo.

Sí, significativamente más que en la costa almeriense. A más de 900 metros de altitud, las temperaturas invernales pueden bajar de cero con facilidad, y las nevadas en el pueblo son posibles —aunque no anuales en cotas bajas. La diferencia con la costa puede ser de diez a quince grados en enero. Para quienes vienen de zonas costeras de Almería, la diferencia térmica puede ser considerable incluso en otoño y primavera. La misma altitud que da frescura en verano convierte el invierno en una experiencia climáticamente distinta del resto de la provincia.